lunes, 4 de marzo de 2013

APATÍA Y ESPIRITUALIDAD





“No sé qué me pasa últimamente. Parece que ya no me importara mucho de nada.”“Me parece haber perdido todo interés en participar en las cosas en las que solía participar.” “No me importa lo que pase.” Si has tenido alguno de estos pensamientos o sentimientos últimamente, sabe que ellos son una parte del proceso de iluminación y tienen un propósito claro y perfecto.

A veces, podemos sentirnos como si fuéramos por ahí “actuando” a lo largo de nuestra vida cotidiana. Simplemente no estamos presentes, pues nuestras vidas no tienen el sentido que solían tener. No parecemos estar en alineación con lo que hemos creado en el pasado. Y además, sentirnos agotados de atravesar todas las pruebas y tribulaciones que puede traer la ascensión, puede volverlo a uno muy apático. Estamos demasiado cansados para involucrarnos o que nos importe nada. “Deja que las piezas caigan donde quieran”, se convierte en nuestro curso general de acción (o in-acción). “Ya no tengo deseos de estar pendiente de todo.”

Pero la apatía tiene una pepita de oro dentro de ella. Ser apáticos en realidad nos coloca en un espacio de mayor vibración. Apoya nuestro continuo proceso de dejar ir los apegos. Cuando ya no nos importa mucho de nada, entonces nos ‘desentrelazamos’ de mucho. Quedamos entonces en un espacio de “ningún espacio”, y éste es el espacio de los reinos superiores. Estamos entonces mucho más en el momento. Cuando no nos importa mucho, no estamos llenando nuestros pensamientos y emociones con cosas que no son realmente “reales”. Y estamos mucho más fuera de nuestro propio camino.

En los reinos superiores, no existen agendas ni planes. Sin apegos, con una buena conexión a la Fuente, con gran confianza, y una certeza de que todo está siempre en correcto orden divino, nada importa realmente de todos modos. Estar mucho más conectados a la Fuente de manera continua, nos mantiene aún más equilibrados. No hay tantos altibajos. Y cuando nos damos cuenta de que las cosas realmente no son gran cosa pues podemos crear algo fresco y Nuevo en cualquier momento dado, la apatía entonces se ajusta perfectamente.


Para poder crear con éxito, tenemos que no tener apegos. Siempre es precisamente cuando ya no nos importa tener algo, que llega. Y realmente no queremos crear desde nuestro ego o yo des-conectado, de todos modos. Entonces, a medida que avanzamos a través del proceso de ascensión, y nos acostumbramos a que las cosas no salgan como queremos, o de la forma que habíamos imaginado, se nos coloca justamente en el medio de un espacio de mayor vibración. Estas experiencias nos obligan a soltar. ¿No es extraño que las áreas de nuestras vidas sobre las que no tenemos opiniones fuertes, parezcan ir siempre bien?

Yo tenía una diseñadora de páginas web que decidió que se iba a retirar del trabajo informático y diseño web. Los problemas y tribulaciones que su trabajo le traía ya no valían la pena para ella. El minuto en que se entregó y renunció a todo, inmediatamente comenzó a recibir grandes cantidades de negocios, y los nuevos clientes eran del tipo que ella siempre había deseado. Fue cuando a ella ya no le importaba el diseño de páginas web, pues se sentía realmente quemada, que su empresa realmente despegó. (¡Ella se retiró de todas maneras!)

Cuando las cosas no van como queremos, muchas veces es porque no procedemos de nuestro yo “conectado”. Podemos proceder de un yo desesperado o analítico que está tratando de resolver un problema de una forma que nos parezca posible... incluso aunque ni siquiera estemos particularmente locos por nuestra propia idea. Si miráramos hacia atrás, por lo general descubriríamos que nos alegra que tal o cual cosa nunca haya sucedido. Estar en un estado de apatía, ocasionada porque parece que nunca conseguimos lo que queremos, entre otras cosas, nos coloca en ese espacio de neutralidad en donde podemos crear casi cualquier cosa. Cuando nos damos cuenta de que nada realmente importa mucho, pues lo que pensábamos que era importante procedía de nuestro yo des-conectado, es entonces que estamos alcanzando con éxito los reinos superiores. Ser feliz donde verdaderamente estamos, siempre trae el siguiente paso de la creación a nuestra puerta.

Cuando tenemos que tener las cosas de determinada manera, estamos básicamente estrangulando la energía. Es cuando podemos estar contentos con simplemente ser, que todas nuestras necesidades son satisfechas. La pasión es una aparente contradicción para este escenario, pues la pasión es una conexión muy fuerte, porque sabemos que lo que nos apasiona está en perfecta alineación en todo sentido con nuestro yo superior. Por lo tanto, existe una clara diferencia en cuanto a la pasión. Por lo general experimentamos apatía cuando estamos soltando deseos que surgen de nuestro yo des-conectado. No los necesitábamos de todas maneras.

Si has elegido esta página, estás siendo alentado a honrar tu estado de apatía, y a darte cuenta de que la apatía es una condición de los reinos superiores. Es una indicación de que estás vibrando más alto y convirtiéndote en un ser de mayor nivel. Sentirse apático es simplemente un gran entrenamiento para una forma de ser de nivel superior. Enhorabuena, pues estás aprendiendo el estado desapegado de neutralidad.

BYKaren Bishop.
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lunes, 18 de febrero de 2013

El óptico solidario



El óptico del momento: lanza una iniciativa solidaria para regalar gafas a niños de familias sin recursos.
“Harto” de ver a padres “avergonzados” por no poder pagar las gafas que necesitan sus hijos,José Carlos Lorenzo, empleado de una óptica de la Seu d’Urgell (Lleida), se puso manos a la obra. Movilizó a su familia y amigos, diseñó una página web y, con la ilusión de hacer feliz a tantos niños como fuera posible, echó a andar su iniciativa: ‘ningún peque sin gafas’.
“No pretendo ganar dinero”, asegura José Carlos, “tan solo ayudar a quienes no pueden hacer frente a un gasto que es necesario”. La idea de hacer “algo” le sobrevino hace varios meses, cuando una clienta y su hijo, de cinco años, acudieron a la óptica donde trabaja.
El niño necesitaba un par de gafas urgentemente, pero la madre no podía pagar ni tan siquiera las más baratas.
Para este primer sorteo ya puedo entregar cinco gafas, ha habido dos donaciones “Me confesó”, recuerda Juan Carlos, “que tenían que hacer grandes esfuerzos para poder comprar comida”. La mujer y el niño se fueron y nos los ha vuelto a ver.
Pero de aquella experiencia que “sacudió” su conciencia, nació la idea de repartir gratis todos los meses gafas a aquellos niños cuyas familias no pudieran abonarlas.
“Es muy sencillo”, explica este optometrista de  47 años, “en la web hay dos pestañas: donaciones y solicitudes”. En la primera, cualquiera puede anónimamente donar la cantidad que quiera.
Dicha cantidad se irá acumulando y cada mes —el primer sorteo no será hasta el 31 de marzo— José Carlos realizará una rifa en función del dinero que haya recaudado. “De momento”, dice, “para este primer sorteo ya puedo entregar cinco gafas, ha habido dos donaciones”.
La otra pestaña, la de solicitudes, se rellena con los datos familiares y del tipo de problema de visión que tenga el niño (miopía, astigmatismo o hipermetropía, preferentemente en rangos para los que existan cristales en stock). Este formulario deberá completarse con un certificado del asistente social, que verifique la falta de recursos económicos.
“A los ganadores de cada mes”, dice, “se les enviará las gafas graduadas por correo”.
Unicef y varios asistentes sociales ya se han puesto en contacto con él para proporcionarle candidatos, pero Juan Carlos ha ido un paso más allá.
En apenas un par de semanas verá la luz la asociación ‘Ningún peque sin gafas’, con la que pretende dar a conocer su iniciativa por toda España. “Es mi granito de arena”, asegura con modestia.
Un gran ejemplo y persona. 

Alejandro Miralles
Redacción

domingo, 10 de febrero de 2013

La revolución de los préstamos entre particulares


Edward Lucas
La revolución de los préstamos entre particulares → prestamos entre particulares.peer to peer
Los ciudadanos se hacen banqueros.
Ahora que la restricción crediticia global hace que los préstamos bancarios se concedan a cuentagotas, los préstamos entre particulares llenan este vacío y ofrecen la financiación que tanto necesitan las pequeñas empresas.
Una revolución que constituye un salvavidas para el sector empresarial de los países bálticos.
He empezado a realizar préstamos a personas totalmente desconocidas, a decenas. No estoy loco, ni soy rico, ni filántropo. Los préstamos son diminutos. Las garantías son buenas. Hasta ahora, los prestatarios me han devuelto el dinero y estoy obteniendo unos ingresos que me vienen muy bien.
Además, me siento parte de una revolución que podría salvar al capitalismo occidental. Y todo está sucediendo en Estonia.
La banca es el mayor punto débil de la economía. Ofrece productos de ahorro mezquinos, repletos de cuotas y préstamos a un precio excesivo con desagradables costes ocultos. Los intermediarios reciben unos beneficios colosales, especialmente si son codiciosos y temerarios. Cuando las cosas salen mal, como sucede inevitablemente, el contribuyente es el que paga la factura. Aparte de eso, funciona bien.
Por eso, se agradecen las alternativas, como los prestamistas ‘peer-to-peer’ o entre particulares, que ponen en contacto directamente a los que necesitan dinero y a los que les sobra (y ganan dinero cobrando una cuota por el servicio).
Zopa, un grupo británico de préstamos entre particulares, ha prestado 260 millones de libras (310 millones de euros) desde que iniciara su actividad en 2005.
En sistemas menos desarrollados
Isepankur (que significa “Autobanquero” y suena como “Easy-banker”, en inglés, “banquero fácil”) ofrece una opción mejor, porque concede préstamos en países cuyo sistema bancario está menos desarrollado. Los estonios (aunque cuentan con una buena calificación crediticia) normalmente pagan un 50% por un préstamo “a domicilio” sin garantía. Isepankur me brinda tanto a mí como a otras personas la oportunidad de realizar préstamos con tipos de interés mucho más bajos, normalmente del 28%.
Es un buen negocio: el mejor interés en una cuenta de ahorro que puedo lograr en un banco británico es inferior al 3% (y la mitad de las exiguas ganancias van a parar a impuestos).
Isepankur se abrió para inversores no estonios a finales del año pasado. Invertí unos cientos de euros para empezar e inmediatamente recibí una llamada telefónica del director ejecutivo. Me resultó un servicio al cliente bastante impresionante. (Desde entonces he ayudado a corregir el inglés de su página web).
Los posibles prestatarios tienen que convencer a los prestamistas de su solvencia. ‘Tanelvakker’, por ejemplo, es un ingeniero de telefonía que quería renovar su apartamento. Necesitaba pedir un préstamo de 2.600 euros a 36 meses, al 12%. Es soltero y gana un sueldo de 2.500 euros mensuales. El pago del capital y del interés sería de 86 euros. Eché un vistazo a sus otros gastos (hipoteca, pago de leasing del coche y tarjeta de crédito) y comprobé que podría pagar fácilmente el préstamo. Así pues, le dejé prestados 10 euros. Otras decenas de personas hicieron lo mismo. Él realiza un solo pago al mes a Isepankur, que a su vez divide el dinero entre nosotros. Si los préstamos no se pagan, Isepankur los vende a una agencia de cobro de deudas.
Bajan los costes de los préstamos
La competencia hace que bajen los costes de los préstamos. Cuanto menor sea el riesgo, menos se paga. ‘Akiraam’ (una secretaria con 600 euros mensuales) quería 200 euros para pagarse un curso de finlandés. Estaba dispuesta a pagar el préstamo al 28% pero acabó pagando sólo el 12% porque se presentó una gran cantidad de prestamistas. A los prestatarios sospechosos les cuesta más trabajo conseguir el dinero, o pagan más: los prestamistas les pueden interrogar a través de Internet. Si las respuestas son inadecuadas (o no responden), su credibilidad sufre.
Hay algunos prestatarios que no pagan: una media del 3%, como reconoce Isepankur. Pero los tipos de interés de los que sí lo hacen compensan con creces esos impagos. Hasta ahora, ha habido retrasos en tres de mis préstamos, pero el dinero que obtengo de los demás supera esa cantidad.
Mi rendimiento neto medio (como el de la mayoría de prestamistas de Isepankur) es de alrededor del 17%.
Hasta ahora, he prestado 1.570 euros a unos 50 prestatarios, en cantidades que oscilan entre los 5 y los 25 euros. He recuperado 60 euros en capital reembolsado y 24 euros en intereses. También recibí 0,06 euros por ‘sanciones’ (mi porcentaje en una pequeña multa impuesta a un prestatario llamado ‘Lillekas’ que pagó unos días tarde).
Los costes de Isepankur son muy bajos: básicamente los relativos a gestión del sitio web y a publicidad. Aún es diminuto. Quizás sea demasiado nuevo y demasiado diferente. Pero recuerdo que también decían lo mismo sobre otra invención estonia: Skype.
Edward Lucas
Fuente: European Voice – Presseurope

domingo, 3 de febrero de 2013

Gandhi, un revolucionario en busca de la verdad


Tica Font
Directora del Institut Català Internacional per la Pau
Hace 65 años Gandhi fue asesinado por un nacionalista radical e integrista religioso. Gandhi estuvo nominado cuatro veces al Premio Nobel de la Paz, las cuatro veces le fue denegado alegando que era nacionalista.
Su juventud estuvo marcada por las creencias religiosas de su madre, por la rama pacifista del hinduismo, el jainismo; pero Gandhi no llegó a practicar el jainismo, aunque hinduista, fue ecuménico y adoptó todos los credos, el musulmán, el hindú y el cristiano; consideraba las diversas religiones como caminos distintos que convergen en el mismo punto. Una de las influencias que recibió del jainismo, fue el principio de ahimsa o “no hacer daño” y que él mismo lo tradujo al inglés como no-violencia. A pesar de su origen hindú, profundizó en el islamismo y en el cristianismo, en concreto en el mensaje no-violento de ambas religiones. Su búsqueda espiritual más profunda del concepto de no-violencia le llevaba constantemente a la búsqueda de la verdad. Para Gandhi ahimsa y verdad (satyagraha) están tan entrelazadas que es prácticamente imposible desligarlas o separarlas. La satyagraha agrupa dos términos del sánscrito, satya (verdad) yagraha (fuerza). Es, por tanto, la búsqueda de la verdad a través de la fuerza interior la que conduce a actuar en conciencia. Fuerza que conduce a desobedecer y no cooperar con los obstáculos que se oponen a la verdad (conciencia), lo que hoy llamaríamos objeción de conciencia.
El pensamiento de Gandhi abarca cuatro grandes corpus: su pensamiento místico al encuentro de la verdad a través Dios; el pensamiento político para conseguir la independencia de la India del dominio británico; el pensamiento social para eliminar las desigualdades en la sociedad india, entre castas, entre hombre y mujer, y relación entre trabajo y capital; y su pensamiento sobre cómo preparar el cuerpo y el espíritu para lograr sus objetivos de transformación social.
Gandhi fue muy influenciado por el pensamiento de dos personajes: el anarquismo cristiano de Tolstoi y su llamada a la resistencia frente al Estado (bajo su influencia Gandhi afirmaría “los ingleses no nos han tomado la India, nosotros se la hemos dado”); y Thoreau, de quien aprendió la desobediencia como instrumento para enfrentarse a la injusticia. Bajo ambas influencias afirmaría que la esclavitud consiste en someterse y que la libertad exige desobediencia.
Gandhi enriqueció la no-violencia y la búsqueda de la verdad con los conceptos de resistencia y desobediencia, pero a diferencia de Tolstoi y de Thoreau les dio una dimensión organizada y colectiva, sobrepasando la esfera individual. De esta manera la no-violencia se transforma en una técnica o método de lucha política y social.
La fuerza de esos dos principios son los que inspirarán las grandes movilizaciones sociales. En su obra El autogobierno indio, Gandhi señala la estrategia a seguir de desobediencia a las leyes del imperio británico, que aplica en las campañas Lasatyagraha de la sal que movilizó a millones de personas contra el impuesto británico a la sal; el boicot a la escolarización británica, o a las manufacturas inglesas, en especial las textiles, que lo llevaron en diversas ocasiones a prisión, y el retorno del hilado artesanal para conseguir la independencia de la India. En el mismo sentido, en el texto Programa Constructivo y el discurso Seva Sangh, aboga por la emancipación, a través de la satyagraha, del Gobierno británico y por conseguir una mayor igualdad social, económica y política. Un ideario que, en su día, resultó incómodo para las elites indias, tanto conservadoras, como del marxista Nehru, pero que acabaron aceptando, vistos los éxitos concretos de sus campañas con el seguimiento masivo de millones de indios.
Gandhi instauró métodos de lucha social novedosos como la desobediencia civil y la huelga de hambre. Mediante el método de la no-violencia introduce una forma nueva y revolucionaria de lucha política contra la injusticia y la opresión, proporciona una manera de luchar sin recurrir al uso de la violencia y sin avivar pasiones de odio o venganza.
El método no-violento de Gandhi ha servido como modelo a otras experiencias posteriores y ha ayudado a construir un nuevo repertorio de acciones de lucha social y política a gran escala; podemos encontrar movimientos de resistencia a la ocupación colonial (como Zambia o Ghana) o movimientos de resistencia a leyes discriminatorias o a gobiernos autocráticos (como el movimiento afroamericano por los derechos civiles en Estados Unidos, contra el apartheid en Sudáfrica o “las revoluciones de colores” en Serbia, Georgia, Ucrania, Tailandia y Birmania, o en las recientes primaveras árabes).
Politólogos como Gene Sharp han aportado una visión pragmática de la no-violencia, la han despojado de sus componentes religiosas y la conciben como una técnica de acción sociopolítica que cuando se aplica produce unos resultados más duraderos que el uso de la violencia; es decir, en términos pragmáticos es más eficiente el uso de la no-violencia que el uso de la violencia en la transformación sociopolítica

martes, 29 de enero de 2013

Dese tiempo para indagar en su interior


Entrevista a Swami Satyananda Saraswati.
Dese tiempo para indagar en su interior → Swami Satyananda Saraswati Dese tiempo

Entrevista a Swami Satyananda Saraswati, maestro de vedanta.
“Dese tiempo”
Eres lo que eres cada instante; los años sólo duelen cuando los has perdido. Nací en Barcelona y me fui hace 30 años a la India. ¿Quiere conocerse? Empiece por apagar la tele y encenderá su cerebro. Cada día millones de personas mueren sin saber quiénes son: no sea una más.
Y usted quién es?
El Amiguet, de La Contra: quedamos en que vendría hoy.
No le he preguntado ni su nombre ni dónde trabaja, sino… ¿quién es usted?
Me he leído su aventura en la montaña sagrada de Arunachala y en Cachemira…
Muy bien, pero ¿quién es usted?
Si se pone así… Pues no sé quién soy.
Ya es un paso admitirlo. Yo lo di hace 37 años. Me fui a la India.
No quería ser una más de los millones de personas que mueren cada día sin conocerse.
Otros muchos viven así tan ricamente.
No son conscientes de quiénes son y por eso tampoco han conocido a nadie. Viven las vidas de otros: consumen productos ajenos; trabajan para otros; votan a otros…

… Y engrosan las audiencias de televisiones de otros… ¿Quiere vivir más y mejor? Empiece por apagar la tele y encenderá el cerebro.
La tele relaja y hace compañía.
… No se relajará olvidándose, sino descubriéndose. Y cuando se conozca de verdad a sí mismo, jamás volverá a sentirse solo, porque usted es su mejor compañía, y cuando no necesite distraerse, ni entretenerse, ni que le distraigan ni entretengan, verá cómo otros acuden a su lado a disfrutar de su paz.
¿Cómo empiezo?
Dese tiempo para indagar en su interior y empezará a adquirir una saludable distancia de lo que no es usted, sino sólo sus circunstancias, sus ambiciones, sus miedos…
Yo pensaba que soy yo precisamente por mis atributos y mis circunstancias.
Si va penetrando en su interior a través de esas capas -edad, nación, empleo, cargos, propiedades, clase social…-, verá que usted no es la suma de todas ellas, sino al revés: usted es lo que queda al trascenderlas.
¿Y si no me gusta eso que queda?
Su ambición y su odio; sus pasiones y mezquindades son como las de todos, pero su esencia es única en el universo.
Al descubrirla podrá sentirse al fin libre sin depender de nadie. ¡Verá qué tranquilidad y qué goce!
¿Cómo encontrarme?
A encontrarse no se enseña, se aprende. Los primeros pasos son racionales y puedo explicárselos como técnicas de concentración, pero se quedarán sólo en eso si después no logra transformarlos en una experiencia, una vivencia que te colma.
Dice usted…
Lo experimento en mí mismo y he sentido esa alegría en los maestros, los swamis.
¿El bienestar se contagia?
Igual que el ambicioso o el envidioso contagian su eterna insatisfacción a los demás.
No dice nada nuevo: en el templo de Delfos ya se leía “Conócete a ti mismo”.
Y ya hace 2.000 años que Sócrates fue al mercado y se maravilló: “¡Cuántas cosas que no necesito!”. La mística universal ha seguido los métodos de autoindagación del vedanta milenario. Y siguen sirviendo.
Algo así también enseña la Iglesia.
Yo no predico una fe; ni le pido que crea en nada. Pero sé que si persigue el dinero…
No me pida un duro, que voy de cráneo.
… La admiración de los demás: ¡que le quieran! Nunca tendrá bastante. Porque esos deseos no son usted.
¿Quién soy yo?
Sólo usted puede descubrirlo si se da tiempo. Quienes quieren que se lo dedique a ellos le dirán que lo pierde, pero usted se irá dando cuenta de que lo está ganando.
¿No me aburriré?
Aprenderá a recoger los sentidos y aquietar la mente. No intente concentrarse en cada idea que le asalta, deje que pasen; que lleguen y se vayan, y observe el inmenso silencio que está detrás de todo pensamiento.
¿Sin hacer nada?
A medida que profundiza en su introspección notará que su respiración se vuelve lenta y profunda y que va entrando en un espacio interior mucho más amplio.
¿Cómo lo aprendió usted?
Descubrí el yoga en Barcelona en 1975 y sentí que removía algo en mi interior: leí el Bhagavad Gita y me transformó y a los 20 años -hace 37- me fui a la India, aprendí sánscrito y empecé a estudiar el vedanta…
Tiene usted buen aspecto: mi madre diría que de no haber trabajado mucho.
Vivo.
¿De qué vivía?
Los hindúes nos alimentaban a los yoguis de la montaña sagrada de Arunachala. La India se te abre si tú te abres a ella.
Seguro que pasó hambre.
Alguna austeridad. Pero sólo con la presencia de mi maestro me reconfortaba.
¿No se había fumado ni bebido nada?
La meditación no altera la conciencia, sino que la potencia y ensancha. Inténtelo.
Yo tengo la suerte de trabajar.
Tome distancia y reflexione: no viva la vida de otros. No persiga lo que los demás decidan que usted quiere: no sufra por triunfar el triunfo que otros deciden. Sea usted.
¿Y si no sirvo para meditador?
Usted puede ser el más ansioso y alocado de los hombres, pero también en su interior está el más juicioso, calmado y feliz. Dese tiempo y se encontrará.
Del instante estante
En Arunachala los hindués ofrendaban a Satyananda (que ya no usa su nombre catalán) alimentos que el yogui descubría al interrumpir días de meditación. Aquí, si un tipo raro extranjero y medio desnudo permaneciera absorto durante catorce horas frente a un portal, los vecinos asustados llamarían a la Guardia Urbana, que se lo llevaría a pegarle una ducha y a alimentarlo en el comedor social. Nuestra cultura deplora la contemplación, así que no se impaciente si la tele del vecino le impide concentrarse. Una joyita del swami -la primera en catalán- de filosofía hindú esencial, L’hinduisme, le ayudará a encontrarse al descubrir el instante estante entre pensamientos.
Lluís Amiguet
Publicado en: La Vanguardia
Foto: Kim Manresa

Hay una crisis mundial de desigualdad


Joseph E. Stiglitz
Hay una crisis mundial de desigualdad → Joseph Stiglitz 300x221 Las crisis posteriores a la crisis.
A la sombra de la crisis del euro y del precipicio fiscal en EE UU, resulta fácil pasar por alto los problemas a largo plazo de la economía mundial, pero, mientras nos centramos en las preocupaciones inmediatas, siguen agravándose, y no por no tenerlos en cuenta dejarán de afectarnos.
El problema más grave es el calentamiento planetario. Si bien los débiles resultados de la economía mundial han propiciado una desaceleración correspondiente del aumento de las emisiones de carbono, representa tan solo un corto respiro.
Y estamos muy retrasados: como la reacción ante el cambio climático ha sido tan lenta, lograr el objetivo de limitar a dos grados centígrados el aumento de la temperatura mundial requiere reducciones pronunciadas de las emisiones en el futuro.
Algunos indican que, dada la desaceleración económica, debemos relegar la lucha contra el calentamiento del planeta. Al contrario, reequipar la economía mundial para luchar contra el cambio climático contribuiría a restablecer la demanda agregada y el crecimiento.
Al mismo tiempo, el ritmo de cambio tecnológico y mundialización requiere rápidos cambios estructurales tanto en los mercados de los países en desarrollo como en los de los desarrollados. Dichos cambios pueden ser traumáticos, y con frecuencia los mercados no reaccionan bien al respecto.
Así como la Gran Depresión se debió en parte a las dificultades para pasar de una economía agraria y rural a otra urbana y manufacturera, así también los problemas actuales se deben en parte a la necesidad de pasar de la manufactura a los servicios.
Se deben crear nuevas empresas, pero los mercados financieros modernos son mejores para la especulación y la explotación que para aportar fondos para nuevas empresas, en particular, las pequeñas y las medianas.
Además, para hacer la transición hacen falta inversiones en capital humano que con frecuencia las personas no pueden costear. Entre los servicios que las personas necesitan figuran la sanidad y la educación, sectores en los que el Estado desempeña de forma natural un papel importante (dadas las imperfecciones inherentes a los mercados en esos sectores y las preocupaciones por la equidad).
Antes de la crisis de 2008 se hablaba mucho de los desequilibrios mundiales y de la necesidad de que países con superávits comerciales, como Alemania y China, aumentaran su consumo. Esa cuestión sigue pendiente; de hecho, uno de los factores de la crisis del euro es que Alemania no haya abordado su crónico superávit exterior. El superávit de China, como porcentaje del PIB, ha disminuido, pero aún no se han manifestado sus consecuencias a largo lazo.
El déficit comercial total de EE UU no desaparecerá sin un aumento del ahorro interno y un cambio más esencial en los acuerdos monetarios mundiales.
El primero exacerbaría la desaceleración del país, y no es probable que se dé ninguno de esos dos cambios. Cuando China aumente su consumo, no necesariamente comprará más productos estadounidenses. En realidad, es más probable que aumente el consumo de productos que no son objeto de comercio —como la asistencia sanitaria y la educación—, lo que originará perturbaciones profundas en la cadena mundial de distribución, en particular en los países que han estado suministrando los insumos a los exportadores de manufacturas de China.
Por último, hay una crisis mundial en materia de desigualdad. El problema no estriba solo en que los grupos que tienen los mayores ingresos estén llevándose una parte mayor de la tarta económica, sino también en que los del medio no están participando del crecimiento económico, mientras que en muchos países la pobreza está aumentando.
En EE UU se ha demostrado que la igualdad de oportunidades era un mito.
Aunque la gran recesión ha exacerbado esas tendencias, resultaban evidentes antes de su inicio. De hecho, yo (y otros) hemos sostenido que el aumento de la desigualdad es una de las razones de la desaceleración económica y es en parte una consecuencia de los profundos cambios estructurales que está experimentando la economía mundial.
Un sistema político y económico que no reparte beneficios a la mayoría de los ciudadanos no es sostenible a largo plazo.
Con el tiempo, la fe en la democracia y la economía de mercado se erosionará y se pondrá en tela de juicio la legitimidad de las instituciones y los acuerdos vigentes.
La buena noticia es que en los tres últimos decenios se ha reducido en gran medida el desfase entre los países avanzados y los países en ascenso.
No obstante, centenares de millones de personas siguen sumidas en la pobreza y se han logrado solo pequeños avances en la reducción del desfase entre los países menos desarrollados y los demás.
A este respeto, los acuerdos comerciales injustos —incluida, la persistencia de subvenciones agrícolas injustificables, que deprimen los precios de los que dependen los ingresos de muchos de los más pobres— han desempeñado un papel. Los países desarrollados no han hecho realidad la promesa que formularon en Doha en noviembre de 2001 de crear un régimen comercial prodesarrollo, o la que formularon en la cumbre del G-8 celebrada en Gleneagles en 2005 de prestar una asistencia mucho mayor a los países más pobres.
Por sí solo, el mercado no resolverá ninguno de esos problemas. El del calentamiento planetario es un problema de bienes públicos.
Para hacer las transiciones estructurales que el mundo necesita es necesario que los Gobiernos desempeñen un papel más activo… en un momento en el que las exigencias de recortes van en aumento en Europa y EE UU.
Mientras luchamos con las crisis actuales debemos preguntarnos si no estaremos reaccionando de forma que exacerban nuestros problemas a largo plazo. La vía señalada por los halcones del déficit y los defensores de la austeridad a un tiempo debilita la economía actual y socava las perspectivas futuras. Lo irónico es que, al ser una demanda agregada insuficiente la causa mayor de la debilidad mundial actual, hay una opción sustitutiva: invertir en nuestro futuro, en formas que nos ayuden a abordar simultáneamente los problemas del calentamiento planetario, la desigualdad y la pobreza mundiales y la necesidad de cambio estructural.
Joseph E. Stiglitz
Premio Nobel de Economía en 2001, es profesor de la Universidad de Columbia.
Publicado en: El País

Las ventajas de la empatía


Redacción
Las ventajas de la empatía → empatia ser empatico conectar
Las personas y la empatía.
Recientes investigaciones señalan que la empatía es un hábito que puede ser cultivado para mejorar la calidad de vida y radical transformación social.   La ciencia comprende que somos homoempathicus - pese a la consideración generalizada del ser egoísta – y por tanto en nuestra naturaleza se dispone la cooperación social  y ayuda mutua.
Tal y como afirmó el célebre dramaturgo George Bernard Shaw “No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti – ellos podrían tener gustos diferentes”. Así la empatía no se limita a ponerse en el lugar del otro para entender sus sentimientos y punto de vista, sino que trasciende en descubrir sus preferencias.
Las personas estamos preparadas para la empatía en los dos primeros años de existencia bajo el influjo de fuertes relaciones de apego. Sin embargo esta virtud puede y debe ser desarrollada a lo largo de la vida contribuyendo a nuestro éxito y el de los que nos rodean.
¿Cómo potenciar la empatía?
  1. Hablar con extraños: la gente sumamente empática (las siglas en inglés HEPS) alberga la curiosidad de un niño y encuentra al resto más interesante. Su interés por la naturaleza humana les invita a conversar con extraños, expandirse y conocer personas con visiones muy diferentes aprovechando cualquier situación cotidiana.
  2. Desafiar prejuicios y descubrir puntos comunes: las HEPS se alejan de una concepción del mundo plagada de clichés e ideas preconcebidas. Adquieren un espíritu independiente al tiempo que tolerante a la búsqueda de compartir con la gente en lugar de destacar los aspectos que los dividen.
  3. Probar la vida de los otros: nos educamos en conocimiento y este deviene de la experiencia: probar y equivocarse. Siempre es positivo asistir a ritos religiosos diferentes al nuestro, pasar unas vacaciones como voluntario en un país en vías de desarrollo…toda acción enriquece al humanista.
  4. Escuchar y abrirse: una persona con alta empatía no duda en escuchar sinceramente a los demás y hace todo lo posible por comprender su estado emocional.  También vive desprovista de máscaras y revela sus sentimientos, así crea un vínculo empático con los demás. El Círculo de padres palestino-israelí lo comparten reuniendo a familiares de las víctimas de ambos lados del conflicto para conocer, escuchar y hablar.
  5. Inspirar la acción de masas y cambio social: una actitud empática puede movilizar conciencias para una revolución social. Ejemplos como la preocupación global por las víctimas del tsunami asiático de 2004  así lo atestiguan. También programas educativos, tal es el caso de Roots of Empathy en Canadá, que se benefician de la inteligencia emocional para favorecer el buen clima en sus aulas y mayores logros académico. Las redes sociales pueden ser el futuro de la conexión empática.
  6. Desarrollar una ambiciosa perspicacia: aplicar la empatía con los enemigos a modo de “empatía instrumental” al igual que Gandhi en su resistencia no violenta. También afecta al área empresarial para dominar los constantes cambios con el respaldo de un buen liderazgo.
A qué esperas para salir al encuentro con los demás y comprobar por ti mismo las ventajas de la empatía.
Cristina Grao Escorihuela
Redacción